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Bajo Aragón: la ruta
del Talmud |
En el
límite oriental de la provincia y en su proyección hacia tierras
turolenses se traza un triángulo muy fecundo de pensamiento. Caspe
—cuya judería, según la tradición oral se enclavaría en la calle
Barrio Verde—, junto con Maella, La Fresneda, Mazaleón, y Castellote,
pertenecía a la collecta o demarcación fiscal de Alcañiz,
sumando a fines del siglo XIV con 250 personas, de las que sólo
quedaron quince casas en octubre de 1414 como consecuencia de las
predicaciones del nuncio papal Jerónimo de Santa Fe.
La comunidad de Alcañiz, nacida en 1304 gracias a un privilegio
otorgado por Jaime II a la Orden Militar de Calatrava, presidida por
dos berorim, auxiliados en la administración por los
gabbaym, fue un importante foco de estudios rabínicos nacido en
torno a la cofradía Talmud-Torah —cuya licencia de construcción
demuestra su emplazamiento en el barrio de Santiago—, donde se
formaron numerosos rabinos y talmudistas de la talla de Yeoshua' ha-Lurquí,
don Josef Benardut o Astruch ha-Leví.
No muy
lejos de allí, se erige la judería de Híjar, declarada bien de
interés cultural por el Gobierno de Aragón, donde se ha mantenido
casi intacta la sinagoga mayor —con la tribuna para las mujeres—
desde las reformas realizadas en el año 1410, cuyo concejo ha
emprendido un plan de rehabilitación, consciente de su importancia,
ya que la coloca, según los expertos, entre las cinco mejores de
Seferad. Esta aljama es también famosa por el judío Eliezer ben
Alantansi, quien, bajo la protección del duque de Híjar, imprimió en
caracteres hebreos el Pentateuco entre 1487 y 1488 así como el
Tur Yoré De'á de Jacob ben Aser, entre otros, siendo una de las
imprentas pioneras en la Península. En torno al parque cultural del río Martín se quiere impulsar una
apuesta por la identidad hebrea, apoyada en cuatro comunidades,
sujetas en la Edad Media a distintas jurisdicciones, con un
patrimonio poco explorado: Montalbán (Ordenes Militares), Huesa del
Común y Oliete (realengo) y Albalate (Arzobispal). |
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