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De todos es conocida la secular vinculación
de las comunidades cistercienses a las actividades vitícolas.
Veruela está situado en las inmediaciones
de una de las áreas de producción más importantes de
Zaragoza que, en buena medida, se despliega sobre territorios
que en otros tiempos estuvieron integrados en el dominio monástico.
Es lógico, por tanto, que una de las
dependencias de más rancio abolengo del cenobio acoja la sede
del Museo del Vino, en el que se ha combinado la tradición de
las viejas técnicas de la elaboración del vino con la
evidencia de una de las denominaciones de origen aragonesas más
dinámicas, empeñada en la divulgación de sus cuidados
productos. |