|

Una nueva etapa histórica se inicia para
la iglesia de Santa Isabel en el marco de la modernización
que comienza a experimentar España tras la muerte de
Fernando VII. En 1835 se constituyeron de forma estable las
Diputaciones Provinciales, entre ellas, naturalmente, la de
Zaragoza. En el mismo año comienza la desamortización de
bienes eclesiásticos promovida por el ministro Mendizábal.
La comunidad teatina, extinguida durante la Guerra de la
Independencia pero reinstaurada en 1814, fue de nuevo
suprimida.
En estas circunstancias históricas la
Diputación Provincial de Zaragoza se convirtió en justa
heredera de aquel templo cuya construcción promoviera antaño
la Diputación del Reino. Y así, por Orden de la Dirección
General de Rentas y Arbitrios de Amortización dada a 18 de
agosto de 1842, el Estado cedió la iglesia a la Diputación
Provincial de Zaragoza, obligándose mediante cláusula
expresa a velar por su conservación. El 22 de septiembre del
mismo año Antonio Canica, comisionado por la Corporación
Provincial, tomó posesión y formó inventario de la iglesia y
de todos los bienes que ella contenía, compareciendo
asimismo el mayordomo mayor de la Hermandad de la Sangre de
Cristo.
A pesar de la nueva titularidad del
templo, durante la segunda mitad del siglo XIX fue la
Hermandad de la Sangre de Cristo la institución que, de
hecho, cuidó no sólo del "sostenimiento de todos los
cultos", sino también de la "mejora de las fábricas y
conservación de dicha iglesia", invirtiendo "sumas de
relativa importancia" .. Mediante acuerdo del 28 de enero de
1898 la Diputación de Zaragoza ratificó a la Hermandad el
usufructo de la iglesia, que ya disfrutaba, a condición de
que se hiciera cargo de todas las obras de reparación y
conservación necesarias, sujetas siempre a los proyectos y
presupuestos que redactara el arquitecto provincial.
Las consecuencias de este acuerdo pronto
surtirían efecto, puesto que en 1905 la Hermandad, asistida
por el arquitecto provincial, se hizo cargo de la reparación
de las cubiertas mediante el retejo general y reparación de
la chapa de plomo que recubría la cúpula y el capitel de la
torre de campanas. Igualmente en 1919 la Hermandad, de
acuerdo con la Diputación, tuvo que atender de urgencia al
desprendimiento parcial de un tejado sobre la bóveda más
próxima a los pies del templo. Sin embargo los costes
resultaban excesivos, habida cuenta de la necesidad de
repasar todas las cubiertas y reparar los cupulines próximos
a la fachada, por lo que la Diputación contribuyó a la
realización de las obras aportando los maderos y tablones
necesarios .
Con el cambio de los tiempos la
Diputación de Zaragoza ha tenido que asumir directamente el
mantenimiento del templo.
En 1964, al volver a establecerse los teatinos, se destinó una partida para reparación de cubiertas . En 1968 los teatinos dieron la voz de alarma acerca del mal estado en que se encontraba la fachada, al haberse producido algunos desprendimientos pétreos. La Diputación Provincial tomó a su cargo las reparaciones necesarias que consistieron en la reposición de losas, cornisas, molduras y aplicaciones escultóricas, además del zunchado de las torres y sustitución de sus chapiteles de plomo por unos nuevos . En 1988 de nuevo sonó la voz de alarma. Las vibraciones producidas por el atentado cometido en la inmediaciones por la banda terrorista ETA contra un autobús militar afectaron a la estabilidad de la iglesia. Comenzaron entonces las primeras intervenciones que se han visto continuadas en los últimos años dando lugar a la restauración integral del monumento.
|